Los niños no dicen “Queridos papás, estoy teniendo dificultades en mi vida diaria”. “No entiendo completamente qué está pasando”, “extraño a mis amigos”, “me siento asustado de que alguien conocido se vaya a morir” o “siento como si la vida no fuera a volver a la normalidad”. En lugar de eso, ellos hacen “berrinches”, podrían estar pegajosos, malhumorados, impertinentes, negarse a hacer cualquier cosa que les pidas, mojar la cama, pelear con sus hermanos y de repente, olvidar cómo hacer tareas básicas que hace unos años dominaban.

¡Uff!! Demos unos pasos atrás, respiremos profundo y aprendamos un poco sobre el cerebro del niño: la seguridad es la necesidad más básica del cerebro, seguida cercanamente por la conexión. Cuando nos sentimos inseguros o desconectados, nuestros cerebros bajan de las áreas superiores responsables del aprendizaje y la solución de problemas, a las áreas inferiores de reactividad. Es por eso que todos esos comportamientos desafiantes están apareciendo y  una frustración menor ahora se ve del tamaño del Titanic. Nosotros podemos ayudar a los niños (y a nosotros mismos) creando una sensación de seguridad, conectando, y cultivando un nuevo sentido de lo normal con estos cinco tips:

1.  Los niños pequeños se co-regulan con adultos de confianza y los niños más grandes se alimentan de nuestros estados internos.

Nuestra calma nutre su calma. Nuestra angustia aumenta su angustia. Chequéalo contigo mismo. ¿Cómo te sientes?. Practica la compostura/calma activa respirando profundo tres veces cuando sientas que estás frustrado, asustado, furioso o desesperado. Busca actividades y llama a personas que te ayuden a calmarte. Limita ver y/o escuchar noticias, redes sociales y otras fuentes de estrés. Sé un lugar seguro para tus hijos.

Reconoce tus emociones y las de tus hijos. Debes saber que los pataletas y crisis de tus hijos no sólo se tratan del punto momentáneo de frustración que los desencadenó; se trata de un estado subyacente de incertidumbre que están experimentando. Ofréceles calma, consuelo y seguridad respirando profundo y diciéndoles frases como “Estás seguro”.  “Tú puedes con esto.” “Vamos a pasar por esto juntos.” Motivalos a nombrar y gestionar sus emociones. Y perdónense a sí mismos cuando son ustedes los que han tenido una crisis o pataleta.

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2. Enfócate en la seguridad y la conexión.

El cerebro funciona de manera óptima cuando se siente seguro y conectado. Los niños necesitan saber que la vida va a ser diferente y que encontrarán juntos una nueva normalidad. Haz de la seguridad y la conexión tu máxima prioridad, sobretodo en los primeros días; luego puedes siempre agregar actividades académicas, quehaceres y otras de estas labores.

Si aún no practicas la calma activa/compostura, ¡empieza! Disciplina Consciente emplea las respiraciones de S.T.A.R. estrella, globo, grifo y Pretzel, y hay docenas de otras páginas web con juegos muy útiles de respiración y yoga para niños

Construye unión extra en tu día. Para niños pequeños esto significa leer o jugar con bloques (lego) juntos. Para niños más grandes, puede ser armar un rompecabezas o jugar su videojuego favorito juntos. Nota lo que sea que está haciendo tu hijo y únete a su juego. Si puede, vayan afuera y jueguen. Bájate al suelo y jueguen. Luchen. Riánse.  Aprietense. Abracense, choquen las manos y disfruten. La conexión no es buena sólo para tu estado de ánimo, ésta también construye conexiones neurales en el cerebro de tus hijos e incrementa la cooperación (¿quién no podría usar un poco de esto en estos momentos?).

Brindar información apropiada para cada edad incrementa la seguridad; “Estás bien” no lo hace. Ofrecerles información sobre la situación va a ayudar a los niños a sentirse seguros y calmar sus miedos, pero es importante saber cuándo es suficiente. Explícales a los niños por qué la vida está diferente usando los términos más simples posibles. Respóndeles sus preguntas honestamente, sin dar muchos detalles o abrumarlos con la información. Mira las noticias en privado en vez de dejarlas rodando de fondo todo el día. Limita las redes sociales para tus niños y para ti mismo. Enfócate en afirmaciones como “Estás seguro”. “Tú puedes con esto.” “Vamos a pasar por esto juntos”, en vez de desestimar con comentarios como “Todo está bien”, o “No es algo por lo que debas preocuparte”.

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3. Crea la nueva normalidad.

El cerebro se desarrolla bien con patrones predecibles. Nuestros patrones diarios y semanales han sido invertidos sin previo aviso. Crear un nuevo patron normal comienza con una nueva rutina diaria. Las familias con niños más grandes pueden trabajar juntas en co-crear una nueva agenda diaria (la co-creación les da a los niños una manera de ejercer cierto control sobre la situación), mientras que los padres de niños más pequeños serán quienes creen la agenda para ellos. Planéala, dibújala, etiquétala, ponla en algún lugar evidente y haz referencia a ésta a menudo para que los niños sepan qué esperar.

Una agenda diaria exitosa puede ser: despertarse, vestirse, desayunar, tiempo para proyectos, tiempo al aire libre (si es posible), almuerzo, juego libre, descanso, tiempo en familia, cena, baño/cepillado de dientes, PJS, lectura, acostarse. Las actividades que se realizan durante el “tiempo para proyectos” pueden variar entre juegos creativos (arte, disfrazarse, construir bloques o lego), ejercicios académicos, huerta, planes domésticos, o explorar fuentes online como tours por museos, clases de danza o sitios de lectura de cuentos. Asegúrate de que la agenda tenga oportunidades amplias para el juego. Crearle un ritmo a los días y saber qué esperar para cada momento cultiva una sensación de seguridad.

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4.  Dale a los niños maneras en los que puedan ayudar/contribuir.

La contribución enciende los centros de recompensa del cerebro y libera químicos de bienestar como dopamina y serotonina. Destaca verbalmente la manera en que tu familia está ayudando a la comunidad y los hospitales quedándose en casa. Haz dibujos y tarjetas para enviar, déjaselos en las puertas a vecinos y amigos, o déjalos en un hogar geriátrico.

Proporciona muchas maneras pequeñas en las que los niños puedan ayudar en la casa y celebra su ayuda. Se necesita que la ayuda o contribución de los niños sea voluntaria, no coaccionada, para que se liberen aquellos químicos cerebrales de bienestar. Pregúntales “¿Quieres prepararme el café por la mañana?” Si responden “no”, déjalo ir. Si la respuesta es “sí”, muéstrales cómo hacer el café y luego diles con entusiasmo lo útil que fue para ellos prepararlo.

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5. Cambia la mirada para ver lo mejor.

Nota tu diálogo interno y externo. ¿Estás “atrapado en casa” con tus hijos, o tienes una oportunidad de conectar con tu familia y mantener a la comunidad segura mientras trabajas desde casa? ¿Estás “atrapado en el trabajo” o estás ayudando a mantener el funcionamiento de la comunidad trabajando en hospitales, supermercados y otras funciones importantes, a pesar de los riesgos? ¿Las personas son egoístas al acaparar cosas o están asustados tratando de asegurar que sus familias tengan suficiente? ¿Están los funcionarios del gobierno haciendo demasiado/ no lo suficiente/ estupideces, o están haciendo lo mejor que pueden cambiando información frente a un desafío inesperado y sin precedentes? ¿Deberían esos idiotas conocer mejor de la situación que salir, o hay millones de individuos que están ayudándose los unos a los otros quedándose en casa para enlentecer la propagación del virus?

Es fácil quedarnos atrapados en lo que está yendo mal. En lugar de eso, haz un esfuerzo para cambiar la mirada conscientemente hacia lo que está ayudando. Usa tus palabras como un foco para iluminar los comportamientos que quieres ver más y los aspectos que consideras útiles en medio del miedo. Entre más aspectos positivos discutas frente a tus hijos, más capaces serán ellos de ver lo mejor de la situación. Entre más notes y verbalices las acciones de ayuda de los niños, más serviciales se volverán. Cambiar tu perspectiva de lo que no quieres a lo que sí quieres, pavimenta el camino para un estado más saludable para tí y para tus hijos.

Recursos gratuitos útiles:

Por más de 20 años, “Estamos en esto juntos” ha sido uno de los principios básicos de La Disciplina Consciente. Parece irónico que un virus que requiere distanciamiento social para retardar su propagación ha llamado nuestra atención sobre cómo estamos íntimamente conectados como amigos, vecinos, comunidades y naciones.

La Disciplina Consciente ofrece información socio-emocional online para ayudarte durante esta época desafiante. Algunos de los ítems se pueden comprar, pero teniendo en cuenta nuestra creencia de que estamos todos juntos en esto, muchos de nuestros seminarios web, podcasts, videos, imprimibles, artículos, entre otros, son gratuitos.

Esperamos que esos recursos puedan serte de gran ayuda. Te llevamos en nuestros corazones y te deseamos lo mejor durante este momento desafiante. Este artículo también está disponible en inglés.